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El expresidente de la AEAFA Francesc Vega recibe del ministerio de Justicia la Cruz de San Raimundo

  • 31/12/2020

Publicamos la entrevista concedida a nuestra exvicepresidenta María Dolores Azaustre en la que repasa su trayectoria como abogado de Familia

El ministerio de Justicia ha concecido al expresidente de la AEAFA Francesc Vega Sala la Cruz de San Raimundo de Peñafort, que concede el ministerio de Justicia. Este galardón reconoce "los méritos contraídos en la aplicación y el estudio del Derecho en todas sus ramas". Entre otros méritos, Vega es considerado el impulsor de la indemnización por el trabajo doméstico equivalente a la pensión del artículo 1.438 del Código Civil.

Con motivo de esta distinción recuperamos la entrevista de la exvicepresidenta de la AEAFA, María Dolores Azaustre, a Francesc Vega en 2017 y que fue publicada en nuestra revista Abogados de Familia.


Entrevista a Francesc Vega Sala / Número 87 de Abogados de Familia. 2017. Hemos vivido momentos intensos y mágicos. Decir su nombre es hablar de “amigo, compañero y maestro”. D. Francisco Vega Sala. Aunque bastaría con decir “Paco” o “Francesc” para que todos pensemos en el gran Abogado de mirada vivaracha y audaz que no deja a nadie indiferente. 

Se define como muy tímido. Tiene la sonrisa de un hombre bueno, acompañada siempre de su elegancia inconfundible. Su padre era arquitecto. El único Abogado de su Familia fue un tío suyo -que murió muy joven de un tifus de ostras que comió con una francesa-. Pero dice ser Abogado porque lo llevó el viento...

En el bachillerato era el penúltimo de la clase. Realizó el servicio militar en Salamanca. Allí aprendió a montar a caballo y tuvo su primer contacto con el mundo taurino, donde dio unos capotazos y además aparece en la Enciclopedia taurina “El Cossío”. Dice que en Salamanca nació como persona. Y fue después en París, donde empezó a vivir.

Cursó la licenciatura de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue Secretario de la Asociación de Canonistas. Se dedicó al estudio del Derecho Comparado y se codeó con personajes como el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia. A los 39 años empezó a ejercer como Abogado de Familia.

Participó en Puerto Rico en el Primer Congreso Mundial de Familia. Escribió el segundo libro que se publicó en España sobre el divorcio. Lo escribió a mano y con la ayuda de una mecanógrafa. Entonces no había nada escrito y tuvo que partir del “papel en blanco”. Fue Presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) y de la Sociedad Catalana de Abogados de Familia (SCAF), de la que es Presidente de Honor.

Ingenioso. Habilidoso. Hombre de ideas brillantes. Estuvo en los orígenes de la indemnización por la extinción del régimen de separación de bienes en el derecho catalán; es partidario de eliminar los regímenes económicos matrimoniales porque es gran defensor de la autonomía de la voluntad y libertad de pactos y ahora habla de la necesidad de crear el “interés superior del mayor”.

Sencillo, como todos los grandes. En la placa de su despacho ha dejado de anunciarse como Abogado y lo hace como Licenciado en Derecho. Generoso donde los haya, ha donado al Colegio de Abogados de Barcelona, su biblioteca, de más de 4.000 libros de Derecho de Familia, clasificados por autores y por materias.

No piensa jubilarse, porque sólo se jubilan quienes tienen empleo de funcionario. Considera que tiene que continuar en la mejor época, la de la senectud, que dice que es muy interesante si sabes defenderla.

Nadie podrá dejar de emocionarse al escuchar a Paco pronunciar “París”. La emoción le embarga y nos sacude el alma. Porque es un enamorado de París y de la ópera. Dice que “quien no tiene una locura, no es tan sabio e inteligente como él se cree”. Y Su locura es “continuar viviendo”.

No ha tenido miedo a que el viento le llevase por un camino equivocado. Sí ha tenido miedo a salirse del camino del viento. Gracias al viento, por haberlo traído hasta aquí. Y querido Paco, gracias a ti, infinitas gracias, por haber dado tanto al Derecho de Familia. Gracias, por enseñarnos tanto y abrirnos tu corazón. Y ya sabes que… Siempre nos quedará París.

E:¿Por qué abogado? ¿Por vocación?

P: No.

E: ¿Por qué entonces?

P: Porque me llevó el viento. Fue muy curioso, vamos a ver. Yo había estado trabajando en el extranjero en una Facultad de derecho comparado que montó Solá Cañizares. Se murió y me vine a Barcelona, sin oficio ni beneficio, digamos. Treinta y nueve años. Era por el año 1956 y entonces unos amigos míos me explicaron que les estaba haciendo la nulidad del matrimonio un sacerdote de Madrid y que siempre viajaba de Madrid a Roma para los asuntos, y dije, ¡caray, eso está bien, así también haría yo de abogado! y se quedó la cosa ahí. Pero después resultó que esos amigos míos en Madrid con ese sacerdote -hablando cuando se mata el tiempo-, les dijo, “Oh Barcelona, ya me gustaría a mí empezar despacho en Barcelona” y esos amigos míos dijeron, hombre conocemos a alguien que a lo mejor aceptaría. Vino aquí, nos fuimos a cenar a Reno, y acordamos montar un despacho. Cincuenta mil pesetas cada uno para iniciar, buscamos piso y empecé a hacer nulidades. Mandé una carta a la mayor parte de los abogados de Barcelona haciéndoles saber que hacíamos nulidades y así empezó. Porque eso era antes del divorcio, ni pensar en el divorcio, no había ninguna solución en España, más que la nulidad canónica.

E: Entonces el primer procedimiento que tú llevaste ¿fue una nulidad canónica?

P: Unas Medidas Provisionales de una nulidad canónica. Estuve mucho tiempo haciendo nulidades y separaciones canónicas, con culpabilidad.

E: ¿Por qué te especializaste en Derecho de Familia?

P: Fue la consecuencia: cuando se acabó el canónico y empezó el divorcio, y la controversia fue civil y no canónica, los asuntos pasaron a ser civiles en lugar de canónicos. Y así me quedé en Derecho de Familia.

E: Desde que tú iniciaste tu labor como Abogado las cosas han cambiado mucho, ¿hay algo que eches de menos especialmente?.

P: Mira, el Derecho canónico es muy técnico, era muy bonito. Ahora … demasiado colaborador parental … (risas).

E: ¿Cuál ha sido tu peor experiencia en un Juzgado, de esas que dices, trágame tierra?

P: No, no recuerdo ninguna. Tengo muy buen recuerdo del Juzgado. A mí ir al Juzgado me gustaba y me gusta. Es una experiencia muy interesante.

E: Pero alguna experiencia surrealista sí que tendrás, ¿no?

P: De Juzgado, de Juzgado … no. En entrevistas, sí. Una inesperada y nada aconsejable. Mi cliente sacó una pistola, mató al Abogado contrario y a la mujer.

E: ¿Cómo?

P: Como lo oyes.

E: ¿En una entrevista en tu despacho?

P: En el despacho del compañero.

E: ¿Y a ti por qué te salvó?.

P: Porque quiso, no lo sé.

E: Te salvó la vida.

P: Sí, sí. Porque pude haberme quedado yo.

E: Una experiencia así te debió marcar mucho, ¿no?

P: Sí y no. Porque fue una cosa tan inesperada y que sucedió tan rápido. Reaccioné de una forma muy fría y muy tranquilo. Llamé enseguida a la policía … Pero lo curioso del caso es que he dejado de creer en los testigos. Porque allí yo era el único testigo. Mira, estábamos sentados en la mesa, delante de mí el compañero; a mi izquierda, mi cliente; a la derecha, la mujer … En un momento dado se levanta él -estábamos discutiendo el régimen de visitas-, y dice “eso lo arreglo a mi manera”, y saca una pistola. Nos pusimos los tres de pie y él disparó. Yo oí dos tiros, vi caer a la mujer, vi caer al compañero delante de mí y él se fue. Bien, en mi mente, se había tirado un tiro a la señora, un tiro al Abogado, y si él estaba aquí, la bala tenía que entrarle de ese lado y salir por éste. El día de reconstrucción de los hechos, el Fiscal dice en el Informe que la bala había entrado aquí … Y después que se habían disparado cuatro balas y no dos. Yo no las oí. Entonces yo con los testigos, digo “uyy” … cuando yo no soy capaz de explicar exactamente qué pasó.

E: Paco, ¿y cuál ha sido el asunto que te ha dado la mayor satisfacción personal?.

P: Todos. Todos dan satisfacción … satisfacción personal, bueno sí, uno que conseguí una pensión compensatoria que costó un poquitín, fue el cliente con un helicóptero incluso para grabar la entrada del amigo de la señora.

E: Tenemos la Justicia a dos velocidades, la discri-

minación en función del territorio en que resida el ciudadano, ¿crees que será posible la creación de 9 la Jurisdicción de Familia?.

P: Vamos a ver. ¿Qué es Jurisdicción de Familia?. A mí me parece que cuando hablamos de Jurisdicción de Familia, pensamos demasiado en jurisdicción civil. Yo no sé si ésa es la más aconsejable o sería más de tipo administrativo. Un funcionamiento administrativo, un departamento ministerial de Familia.

E: ¿Cómo sería para ti el Juzgado de Familia ideal?.

P: Siguiendo este esquema, haciendo paralelo al contencioso administrativo, cuando se haya acabado en el “departamento” que vaya al Juzgado. Y hagamos Derecho, porque determinadas cosas no tienen que llegar al Juzgado. Si el niño hay que entregarlo a las seis o a las siete, no es cuestión de un Juez. El Juez tiene una función mucho más importante que hacer: juzgar y hacer cumplir lo juzgado, no decir la hora a la que se tiene que dar la papilla al niño; si no, el día que se estropee la tubería del baño, tiene el Juez que decir cómo se arregla, con plomo o hierro.

E: ¿Hacia dónde vamos en el Derecho de Familia?

P: Desbordados, creo. Yo lo ceñiría más.

E: Siempre ha sido para ti una constante promover cambios legislativos, ¿por qué crees que cuesta tanto trabajo modificar las leyes que afectan al Derecho de Familia?.

P: Intervienen los distintos organismos, uno es reacio a cambiar. No es fácil legislar, ni mucho menos. Yo he intervenido alguna vez, por ejemplo, hice las enmiendas junto con un Magistrado de la ley del divorcio a la minoría catalana y no es nada fácil.

E: Y ante tanta avalancha de tantas reformas en nuestra materia, ¿qué crees evolución o involución?.

P: ¿Yo qué creo?. Yo cogería un lápiz rojo y reduciría los artículos. Se puede legislar menos. Se pueden decir muchas cosas, legislando menos.

E: Paco, 25 años cumple la AEAFA, ¿tú fuiste socio fundador?

P: No. Yo fui de los primeros pero la fundaron los compañeros de Madrid. El fundador es Luis, y yo no estuve en el acta fundacional, porque estaba en Barcelona, pero soy el número 9 de la AEAFA.

E: ¿Fuiste también Presidente de la AEAFA? 

P: Fui también Presidente. El tercer Presidente.

E: A lo largo de tu vida, han sido muchos los profesionales con los que has trabajado, ¿algún recuerdo especial para alguna persona?.

P: Para todos. Tengo muy buen recuerdo. He tenido mucha suerte. Con todos los que pasaron por aquí o que he trabajado después, tengo muy buen recuerdo, no tengo ningún reproche para ninguno.

E: ¿Te gustaría hacer alguna mención especial para alguien?.

P: No, porque no quisiera dejar a nadie fuera. Tengo buen recuerdo de todos ellos. Tengo muy buen recuerdo de todas las personas con las que he trabajado, con Abogados, que hayan sido pasantes míos, con Abogados contrarios, con Jueces, con personal del Juzgado. Yo creo que son personas con las que puedes conectar perfectamente y de mi paso por el ejercicio de la profesión yo guardo muy buen recuerdo, ya lo creo.

E: Son muchos los compañeros que se han formado contigo, ¿verdad?.

P: Sí, aquí, y en la Escuela de Prácticas Jurídicas y en la Universidad.

E: ¿Qué ha sido para ti lo más ingrato de la profesión de Abogado de Familia?. P: La clientela. Si pudiésemos ejercer sin clientes, sería una maravilla, salvo algunos que se lo merecen todo.                                                                  

E: Entonces es que te gusta mucho el Derecho, porque ejercer sin clientes, es el estudio, ¿no?.

P: El Derecho como ciencia es muy bonito, dar muchas vueltas, reflexionar …

E: Paco, tú eres el creador de la indemnización por el trabajo doméstico equivalente a la pensión del artículo 1.438 del Código Civil?

P: Estoy en su origen, sí. En aquélla época se quería cambiar el régimen económico matrimonial de Cataluña, que era el de separación de bienes. Se decía que creaba situaciones injustas, muchas veces el marido se lo quedaba todo, la mujer había trabajado en el negocio y en la casa y todo estaba a nombre del marido. Y se estaba buscando qué régimen poner, el de gananciales era asimilarlo al Código Civil; el de separación, no podía ser y el Consejero de Justicia, que era Bassols en aquella época, en un cóctel de la Escuela Judicial de la Generalidad, me dijo: “Vega, ¿y tú qué ideas tienes de esto?”. Digo, hombre y si cogiéramos el artículo 1.438 del Código Civil y le diésemos una vuelta, “ah, está bien, por qué no cenamos un día juntos?. Y nos fuimos a cenar a “El canario de la garriga”, que es un restaurante muy conocido en Barcelona (era) que está frente al Hotel Ritz. Y entonces llegué con la fotocopia del artículo del Código Civil, y le dije, mira, hay que poner eso, cambiando. Le gustó la idea, y entonces salió esa pincelada del artículo 23 de la Ley de relaciones económicas de los cónyuges. Después pasó al artículo 41 del Código de Familia; ya lo cambiaron porque en el fondo lo que buscábamos era dar una pincelada, un apoyo para que no quedase absolutamente desprotegida la mujer, pero yo pienso que hoy día se ha desbordado en el Código Civil de Cataluña, se han pasado.

E: Si volvieras a nacer, ¿volverías a ser Abogado?.

P: Bueno, es que supongo que me pasaría lo que me ha pasado en mi vida, que me ha empujado el viento. Yo he sido lo que ha querido el viento que fuera. Y si me empujara a ser Abogado, sería Abogado.

E: ¿Qué consejo le darías a un Abogado que se inicia en la profesión?.

P: Que acepte todos lo asuntos y que los trabaje a fondo.

E: Y ahora dime, Paco, ¿una ciudad para soñar?. P: Hombre, eso es muy fácil, para mí, París.