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[EDITORIAL Nº111] Deontología y compañerismo

  • 12/11/2021

"Todavía vemos a compañeros que, en vez de intentar un acuerdo antes de interponer la demanda, se erigen en voceros de los clientes"

María Pérez Galván | Vicepresidenta de la AEAFA

Número completo Revista nº111 para asociados


 

Qué importante es en nuestra profesión mantener recíproca lealtad y respeto mutuo. Y cómo redunda en el buen fin del resultado del caso que se nos encomienda, especialmente en nuestra materia, tan sensible y especial.

Tenemos un Estatuto General de la Abogacía Española, que todos deberíamos tener a mano junto a nuestros códigos más usuales para darle una lectura de vez en cuando y, los que no han tenido el privilegio de hacer la tradicional pasantía, aprender de los buenos compañeros en cuanto al trato y la forma de relacionarnos.

Voceros de los clientes

Todavía vemos a compañeros que, en vez de intentar un acuerdo antes de interponer la demanda, se erigen en voceros de los clientes y plantean demandas llenas de episodios desagradables y duros para toda la familia que, aunque no sean verdad, tanto daño hacen y escritos quedan. O hacen contestaciones a la demanda saltándose el más absoluto respeto por el abogado de la otra parte (no me gusta decir contrario), haciendo alusiones personales  en sus escritos, informes o conclusiones totalmente improcedentes e innecesarios, en la creencia de que así tendrán más fuerza.

Cuántas veces en plena negociación extrajudicial y, sin más aviso, le notifican a nuestro cliente la demanda, no se pide la venia para intervenir en un asunto que estaba encomendado a otro compañero ni se preserva la confidencialidad de las comunicaciones entre compañeros, incluso se llegan a aportar como prueba en el procedimiento.

Considero cada vez más importante, además de la formación continuada y la especialización en nuestra rama del derecho, practicar una buena deontología profesional y propiciar el compañerismo y la buena relación entre los compañeros. De hecho, sabemos que cuando nos hacemos cargo de un asunto, por muy complicado que sea, el buen resultado tiene mucho que ver con el talante del abogado de la otra parte y su buen hacer.

Relaciones cordiales

Hay clientes que todavía no entienden que tengas amistad ni que tomes un café con el compañero de la otra parte cuando, en mi experiencia, tenemos un gran trecho andado en el camino cuando conocemos al compañero que además es experto y habla tu mismo idioma. Quien lo ha experimentado sabe de qué estoy hablando y siente la satisfacción de terminar el caso y saber que se ha sido leal con el propio cliente y con uno mismo, lo que trasciende en alcanzar un buen acuerdo o, en hacer la mejor defensa cuando hemos tenido finalmente que ponernos la toga en el contencioso.

El mal abogado desacredita al compañero y suple su ignorancia atacándolo injustamente, haciendo muy complicada la negociación e importándole muy poco el daño que a su cliente pueda producirle un contencioso largo y tedioso donde finalmente puede que no consiga más que lo que se ha estado tratando en el intento de acuerdo. Sería deseable que, como paso previo a una demanda, se tuviera que acreditar el intento de acuerdo en vez de, como ocurre con frecuencia, conocerse el día del juicio o de la comparecencia, sin haber tenido antes más comunicación que los escritos procesales y, como suele ocurrir a veces, si el cliente nos dice que no quiere acuerdo y que vayamos directamente al contencioso, hacerle ver las bondades de alcanzar un acuerdo. Si el cliente confía en nosotros, debe dejarse asesorar también en estos aspectos.

Es verdad que cada vez somos más abogados y tenemos menos tiempo u ocasiones para relacionarnos y hacemos poca vida colegial. El hecho de ser asociados de la AEAFA hace una buena labor en cuanto a que nos une y nos hace más solidarios entre nosotros y las nuevas tecnologías facilitan mucho la forma de relacionarnos. Cuántos asuntos hemos podido arreglar en pleno confinamiento y mandarnos los acuerdos firmados por los clientes gracias al correo electrónico.

Seamos generosos y tratemos siempre al compañero como nos gustaría que nos trataran a nosotros y propiciemos la deontología y el compañerismo. ¡Es tan agradable!


DECÁLOGO DEONTOLÓGICO DE LA AEAFA